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LA LIBRETA


"No nos hacemos en el silencio,sino en la palabra, en el trabajo,en la acción, en la reflexión. "Paulo Freire

El proyecto “La Libreta” surge con el objetivo de generar un espacio gráfico de registro, producción, comunicación y por lo tanto de transmisión de un mensaje informativo de lo que es y se hace desde Almacenes Culturales en tanto experiencia comunitaria de un modo de habitar en la cultura. Una puesta en palabras de lo que hacemos, “porque hacemos lo que decimos y decimos lo que hacemos”.Considerando que la comunicación es la forma más primitiva de vincularse con otro y otros, de establecer relaciones y de generar espacios en común, consideramos de gran importancia comunicarnos con todas las herramientas con las que, cómo actores sociales contamos.La comunicación es una práctica cultural que está vinculada a la creación de significados, los cuales dependen del contexto sociocultural del cual emergen, por ello se considera de vital importancia comunicar aquellas realidades que no son contenido de los continentes que son los grandes medios de comunicación.Las prácticas culturales, son también prácticas comunicativas, son formas de expresar en lo público lo que pertenece al ámbito privado.


Editorial Nº 1

ALMACENES CULTURALES

“Espacios de promoción cultural y organización social para la inclusión y el desarrollo integral de los jóvenes y sus familias”.


Con el objetivo Institucional de profundizar en la descentralización cultural, el programa “Almacenes Culturales” se crea a partir de reconocer en la comunidad del partido de Gral. Pueyrredón un porcentaje importante de niños y jóvenes que, especialmente en los barrios periféricos, carecen de posibilidades, tanto económicas cómo sociales, para acceder a instancias de vinculación social que les permita desarrollarse de modo integral.

Los niños y adolescentes necesitan de espacios, de tiempo y de límites donde poder desarrollarse, crear y crecer, de sucesivas circunferencias de sostén para alcanzar la integración que les dé el lugar para desarrollar una vida singular.
Por ello nuestra propuesta es instalar espacios de inclusión y organización social a través de la producción artística, abiertos a la diversidad, que permitan que estos niños y jóvenes se abastezcan para su futuro, afiliación e inscripción social; espacios de construcción de identidad social e institucional, que les hagan accesible el efectivo uso de sus derechos ciudadanos.

Pensamos al arte y la cultura cómo elementos de transformación social, cómo herramientas para trabajar con nuestras comunidades, promoviendo la organización de los vecinos a partir de una propuesta artístico-cultural. La expresión y la creación artística, favorecen la socialización, promueven actitudes cooperativas, de cuidado personal y de los otros y disminuyen conductas de riesgo social.

Considerando que las categorías conceptuales, los nombres con los que definimos a las cosas, delimitan nuestras acciones, marcan el para donde se orientan nuestras prácticas, pensamos en darle a la propuesta el nombre de “Almacenes Culturales”.
La palabra “Almacenes” nos remite a aquello que queda a través del tiempo y de las formas. En un contexto histórico-social cuya realidad se encuentra regida por un capitalismo deshumanizado, donde prevalece la cultura del “súper” y la retórica de la macro economía los “Almacenes” permanecen en los barrios. Estos pequeños contratos, pese a las crisis, resisten por ser fundados en la confianza y en el valor de la palabra.
Se trata de almacenar propuestas, conocimientos y destrezas que promuevan el desarrollo integral de las personas, para poder distribuir e intercambiar, a partir de estas premisas básicas, productos culturales con la identidad propia de nuestras comunidades.
Quebrar el estereotipo cultural requiere de un compromiso, la medida del éxito no puede seguir siendo la fama o el dinero, si en realidad deseamos que los que viven oprimidos dentro de este sistema que no deja de excluir, recuperen la dignidad y sean reconocidos en su dimensión de persona humana, sujeto de derecho.
El fenómeno transcultural no se produjo como evolución de un proceso de intercambio, sino en un contexto de prepotencia al cual nos debemos oponer reivindicando lo Nacional.
Es clave, en este proceso, abastecer a estos espacios de herramientas para su organización, para que de manera análoga se reproduzcan en la comunidad, en los ámbitos de trabajo, de formación y familiar.

La necesidad de la permanencia en el tiempo nos lleva a pensar que los “Almacenes Culturales” son espacios de desarrollo y producción, mediante los cuales a través del proceso creativo se obtiene por resultado un producto, el cultivo para lo cual se puso trabajo y dedicación y que trasciende el aquí y ahora.
Estas producciones son la materialización de lo que somos, de lo que hacemos, de lo que queremos decir, de nuestra identidad.
Los “Almacenes Culturales” no son lugares donde hacer negocios, sino donde vivir el ocio, donde el tiempo no es dinero sino, creación, posibilidades, resignificación histórica, riesgo artístico y legitimación del otro en su ser, en su hacer y en su estar.



Editorial - Nº 2

Si todos acordamos acerca de la existencia del daño, que no solo se traduce en el derrumbe de los organismos biológicos y sociales, sino también en el debilitamiento de la potencia de muchos de los funcionarios o agentes del estado, para pensar proyectos integrales que abran nuevos espacios, probablemente no seria la vulneración de derechos un tema a ser abordado.El estado, ante las nuevas realidades, pareciera quedar impotente para anticipar acciones que permitan imaginar la reparación necesaria. Reparación que, solo es posible, trabajando en el sentido contrario a la propuesta de la dependencia, que se instituye desde el carácter de “objeto beneficiario” con programas que atienden lo general, enunciando abordar lo universal, en detrimento de la implementación de dispositivos que se detengan ante el otro singular, constituyéndolo como “sujeto de derecho”.Cuando hablamos de sujeto de derecho, lo hacemos en su dimensión humana, en su capacidad de afecto, en el reconocimiento de la diferencia, en la construcción de vínculos favorecedores del empoderamiento de lo propio, a través del respeto hacia el otro, como sujetos que producimos y somos producidos por la cultura, permitiéndonos profundizar procesos de autonomía.La libertad no es una ventaja dable por otro enunciado-autoridad, sino lo inherente al ser, en el estar, en el hacer.

Presentación La Libreta Nº 2

Presentación La Libreta Nº 2
Noviembre 08 - Facultad de Psicología UNMDP

Editorial Nº 3

En el desvanecimiento de premisas que establecían determinadas pautas de convivencia, como el respeto por el otro, la solidaridad, se les exige a los jóvenes y a los chicos que perciban una realidad inexistente.
En el contexto previo a las últimas crisis, los noventa, dos mil uno, persistía en los barrios la necesidad de organizarse para el bien común. Después, con la instalación plena del neoliberalismo, gracias al aval de la dirigencia política y la clara intervención de los medios de difusión masiva no cambia la necesidad, sino la percepción de que es lo que se necesita.
Hoy se utilizan eufemismos como decir sectores populares, tratando de definir lo que en realidad es una multitud de gente empobrecida por la mala política en connivencia con la dirigencia empresarial históricamente mezquina. No existe nada menos popular que la pobreza. Los sectores altos y los medios pulsan engañosamente en direcciones supuestamente parecidas, tratando de poner distancia entre ellos y aquellos que aparentemente producen la inseguridad. Pero la inseguridad de la que se hace referencia, esta acotada a la amenaza de la pérdida de los bienes o la vida de los mismos sectores que establecen las nuevas pautas de convivencia.
En las periferias mueren frecuentemente jóvenes o chicos a manos de otros jóvenes o en enfrentamientos con la policía, o se suicidan en los institutos de menores y no son noticia, ni provocan la llamada a conferencias de prensa.
"El Homo Sacer: dice, Giorgio Agamben va dibujando, desde las antiguas formas del derecho romano la figura del homo sacer, del hombre matable pero insacrificable, criatura desprovista de todo derecho al que puede asesinarse sin que el asesino pueda ser juzgado ya que la misma ley crea las condiciones de su exculpación. Lo que subyace es la presencia continua, en la historia de occidente pero intensificada en la institución de la soberanía y el Estado modernos, de esa figura del homo sacer que ha dejado de ser una nota al margen del arcaico derecho romano para venir a representar la tragedia de las políticas concentracionarias propias del ultimo siglo”.

El derecho no basta, cuando lo que esta en juego es la vida de quien sea, las buenas intenciones no bastan, se necesita la determinación lisa y llana de cuidar la especie.
Algunos sinónimos de seguridad son: Fe, confianza, si pudiéramos involucrarnos en estos términos, probablemente seríamos capaces de quebrar el imaginario construido por los medios y parte de la dirigencia política y creer que si tenemos fe o confianza no haría falta encerrar a un chico a los doce o a los catorce años.

Editorial Nº 4

Había una vez…

Esta frase tantas veces escuchada o leída pareciera no tomar cuerpo. Este verbo que daba cuenta de la continuidad, que nos situaba en un lugar real o imaginario pareciera no convocar, no dar espesor, no armar algo que sustente lo presente. Al pie de la cama, en la ronda familiar, en el circulo primigenio de los que aprendieron a hablar. (Del lat. coloq. fabulāri). Articular, proferir palabras para darse a entender.)

Los grandes empezaban con: Había una vez…

Ya no se fabula, nos hemos quedado sin lengua, sin gesto audible, sin palabra.

Pareciera quedar el puro acto que no constituye el Ser que articula con los otros para darse a entender, sino que reproduce una y otra vez un presente configurado por la emergencia.

El sonido de la palabra ajena rechina por lejana, por desconocida, volviéndonos incapaces de arrullarnos con un mero cuento.

Los mayores, los que estamos desde antes, aprendimos sin chistar las lógicas de la disciplina, las buenas maneras, la sobriedad del decir predecible, el elogio a la obediencia, la aceptación resignada al lugar asignado, a bajar el tono, a valorizar a los que se la aguantan, a descalificar

a quienes reclaman. Somos capaces de convencernos de que existe un porvenir y para aquel que no se convence que en el futuro todo ira mejor, esgrimimos la respuesta moral de: las rejas, las pastillas, el chaleco de fuerza, el escarnio publico, el te vas a la cama sin comer…y nos dejamos arropar por la policía, los presidentes, los empresarios y la tele, ese murmullo inexorable a la hora de dormir la conciencia. Había una vez… un futuro. Insistimos los mayores.

Pero hoy hay solo presente, al menos para quienes los cuentos parecen nunca terminar bien y para los que llegaron al mundo sin nadie que les hable de cosas fabulosas.

Dejamos a la niñez en tal desamparo, abandonando los lugares de la fabula, de la palabra que construye la memoria que se transmite, que hoy confundimos la correlación de acciones de cuidado que deviene en el amparo hacia los chicos, con el control.

En la disciplina el paradigma es moral, concentra poder pero de alguna manera conforma semejantes, en este puro presente el paradigma de control es del mercado, que solo comprueba, fiscaliza, inspecciona, interviene en la eficacia del producto, no hay semejante, solo pujas de negocios. Necesariamente se desbarata la trama histórica, la ilación de los acontecimientos, para no poner en riesgo un solo centímetro del propio pellejo.

Los chicos y los jóvenes en circunstancias de pobreza, son puestos en vigilancia y criminalizados de manera sistemática, por parte de los que ejercen la función pública o privada, incapaces de resignar lo acumulado en beneficio de los que menos tienen, aceptando como consecuencia lógica de su accionar, pagar en vidas por el beneficio de una supuesta eficaz administración, o responsable gestión de la cosa pública. Solo en un relato de la realidad fragmentado de forma arbitraria, donde el semejante es cosificado se soporta la muerte que pudo ser evitada, solo en la visión parcial de la estadística de los índices de pobreza, indigencia, de muertes prematuras se puede deambula por los pasillos de los ámbitos públicos sin que les tiemblen las piernas, solo en la negación de la fabula o la palabra que nos trasciende en el tiempo, se admite la falta de afectación por los que sufren.